Seis años después de que la serie española “” tomase al mundo por asalto, en uno de estos fenómenos posibles solo por las plataformas de streaming, sus creadores lanzan la precuela con uno de sus personajes más populares y lo ponen en un nuevo golpe, junto a otro equipo de ladrones y con conflictos en un país diferente. Pero entre toda la novedad, ¿Hay algo que permanezca del original? O mejor dicho, ¿De todas las similitudes, hay algo que haga brillar a esta serie con luz propia?

sigue a Andrés de Fonollosa (Pedro Alonso) en uno de sus golpes previos a la toma de la Fábrica de Moneda y Timbre de “La casa de papel”. Esta vez el robo ocurre en París, Francia, a la bóveda de una casa de subastas que guarda un cargamento millonario de joyas. Para este robo recluta al profesor universitario Damián (Tristán Ulloa), el criminal de carrera Bruce (Joel Sánchez), la hacker Keila (Michelle Jenner), la amante de la adrenalina Cameron (Begoña Vargas) y el experto en cerraduras Roi (Julio Peña). Pero todo se complica por el amor.

Si en “La casa de papel” los temas que pretendían unir las tramas eran la libertad y la rebelión contra lo establecido, en “Berlín” se trata del amor. Sea el amor por una esposa que ya no lo corresponde, el de un encuentro con una mujer con problemas, el que siente una persona con ansiedad social o el más peligroso de todos: el amor que se interpone en un trabajo millonario.

Como todo en este universo, el sentimiento siempre se combina con algo más que lo complica. En particular, la serie deja de ser solo un robo cuando Berlín se obsesiona con Camille (Samantha Siqueiros) la esposa del encargado de la casa de subastas. Este error por parte del líder, sumado a otros, hace que el plan corra riesgos. Eso es lo que se espera del género, porque golpe donde todo ocurre bien no merece contarse.

“Berlín” funciona al jugar con los temas típicos del género, lo mínimo que tiene que ofrecer al espectador, pero fracasa como precuela. El amor que obsesiona al jefe del asalto ya se había visto en la serie anterior, representado tanto en El Profesor (Álvaro Morte) como en la inspectora Raquel Murillo (Itziar Ituño), así como los amores que surgen entre los miembros de la banda. Y sobre los nuevos pillos, pues su construcción como personajes es endeble, con mucho pasado en sus vidas, pero donde las performances no ofrecen nada que los destaque.

Que una serie funcione haciendo lo que ya se ha visto se ve todos los días, más aún en un ecosistema de ficción donde surgen series completas a cada momento. ¿Pero qué pasa cuando se trata de una precuela? El riesgo es mayor, porque el gusto del espectador está ya calibrado en una dirección, está más atento a todo lo que sepa a copia. Así, “Berlín” no ofrece nada que no haya hecho antes “La casa de papel”. Si viste la primera, esta te la puedes perder y no pasa nada.

Encima de todo, el protagonista no recibe dimensiones adicionales en esta historia. Podría decirse incluso que los creadores, Álex Pina y Esther Martínez Lobato, quieren hasta cierto punto limpiar a Berlín, un abusador comprobado. La ficción aguanta todo, pero ¿y la audiencia?

DATO

Todos los episodios de “Berlín” están disponibles en Netflix.