No podemos negar que el invierno tiene su gracia, a pesar de que muchas personas lo encuentren terrible. Sin embargo, hay un momento del día en el que rogamos por el retorno del verano y es cuando nos despertamos temprano por la mañana.

El frío, la humedad, la oscuridad del cielo y la persistente garúa hacen que las mañanas de invierno no sean del agrado de muchas. Y si a eso le sumamos que el clima siempre afecta la manera como lucimos o nos arreglamos para salir a trabajar, el problema es aún mayor.

¿Qué es lo que menos te gusta de las mañanas de invierno? Estas son algunas situaciones que nosotras no disfrutamos.

 

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