Thalia Gonzales es diseñadora industrial y la mente creadora detrás de “Recreo Food Desing”, marca peruana que fusiona lo mejor del mundo de los postres con diseños delicadamente personalizados. (Fotos: Archivo personal Thalia Gonzales)
Thalia Gonzales es diseñadora industrial y la mente creadora detrás de “Recreo Food Desing”, marca peruana que fusiona lo mejor del mundo de los postres con diseños delicadamente personalizados. (Fotos: Archivo personal Thalia Gonzales)
Celeste Pérez

Thalía Gonzales Anchorena (28) se considera amante de los dulces desde que tiene uso de razón. Dicha pasión, descubrió su ‘por qué’ luego de toparse con algo llamado “Food Design” mientras que estudiaba la carrera de diseño industrial, disciplina que la motivó a convertirse en la mente detrás de “Recreo”, emprendimiento que fusiona lo mejor de los tradicionales con originales y coloridos diseños.

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Según la Red Latinoamericana de Food Design, esta disciplina “incluye toda acción que mejore nuestra relación con los alimentos / comida en las más diversas instancias, sentidos y escalas. Acciones que se pueden referir tanto al diseño del producto o material comestible en sí como a su contexto, espacios, interfaces, experiencias, sistemas, procesos, prácticas y territorios involucrados con los alimentos”; espíritu que va muy bien con lo que Gonzales busca transmitir en cada uno de sus productos.

“Comer puede implicar muchos sentidos. Al diseñar y planear la estética, texturas, la forma en cómo se comen las cosas, cómo se presenta el empaque, y más, puedo crear experiencias mucho más ricas, que llenan barriga y alma”, sostiene la también especialista en pastelería.

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La energía e historia de “Recreo” se ve reflejada en cada uno de los postres que Thalia configura desde cero en base a las ideas de sus clientes. Ella, puede convertir unos clásicos alfajores en un paisaje sacado de cuento de hadas; o un grupo de milhojas en libros de ficción y suspenso. Para su creatividad (y horno) no existen límites.

“Las propuestas pueden nacer de anécdotas personales, de alguna frase que resuena en mi cabeza o de algún concepto de otras áreas o categorías que me gustaría aplicar en los postres. Por ejemplo, hacer un rompecabezas de piezas de alfajores. Luego, esas ideas se aterrizan, se refinan y se tangibilizan. Se hacen pruebas (¡varias!) y evolucionan en el proceso, hasta llegar al resultado que comparto con el público”, explica Gonzales.

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Sobre el por qué detrás de la firma de su marca, Thalía precisa que resume todo lo que ella quiere transmitir con sus dulces: comida, diseño y juego. “El nombre ‘Recreo’ para mí, es recordar las épocas de niñez, cuando salía disparada luego del timbre con mi tan ansiada lonchera para comer y jugar. Eso es lo que buscaba reflejar con mis postres”.

Hasta el momento los postres estrella de Recreo son 3. Cada uno con una historia en particular que su creadora detalla a continuación:

El primero es “Tresmilhojas”, tres libritos hechos de masa hojaldre cuyos protagonistas eran los ingredientes que llevaban de relleno. Cada libro tenía un género diferente y te invitaba a sumergirte en sus sabores e historias particulares. Por ejemplo, el libro de misterio tenía un pequeño poema que te describía a los sospechosos y te llevaba a descubrir a los “culpables” de dicha mezcla.

El segundo fue “Amor agridulce”, y el concepto nació de una anécdota personal con una amiga. Quise crear un postre que representará el clásico ¡oye desahuévate! Que le dices a alguien que quieres y de confianza, con el afán de ayudarlo. Con esa idea llegué a hacer un cheesecake de limón que tanto su packaging como sabores reflejaran el balance de un amor ácido pero también dulce.

Y mi tercera propuesta son los alfajores. Estoy en una etapa de exploración de formas, colores y sabores para crear nuevas variaciones del típico alfajor. El último pedido que tuve fue un paisaje hecho con varias capas de galleta de alfajor pegadas unas a otras con manjar y diseñadas de forma modular, un lindo reto.

Para Thalía, lo mejor de trabajar haciendo estas ‘mini’ piezas de arte, es vivir con detalle el proceso que conlleva, ya que detrás de él hay mucha planeación, tiempo y amor. “Un acto tan efímero y reiterativo como es comer puede ser muy especial y, como dije antes, llenar mucho más que el hambre. Yo busco eso con mis propuestas, que te inviten a jugar, a observar, a cambiar la forma tradicional de comer postres, que te haga sentir algo y que de alguna manera tengas una relación más memorable con lo que estés comiendo”.

Como próximo reto, la joven explorará más técnicas teniendo como base deliciosos alfajores, con el fin de componer nuevos y originales elementos. Quienes quieren conocer más de sus postres, experimentos, y procesos, la pueden ubicar en el perfil de Instagram .

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