María Inés Ching

Por María Inés Ching Fotos Sergio Urday Styling Luna Sibadon

Costumbre es, según la Real Academia de la Lengua Española, la manera habitual de actuar o comportarse. En Lámud, provincia de Luya, Amazonas, la «costumbre» es el platillo que se cocina con las vísceras del cerdo que se sacrifica en el hogar y se ofrece a manera de bienvenida.

“Costumbres” también es el programa que Sonaly Tuesta dirige y conduce desde hace 15 años en el canal 7 y que ha ganado, al menos, cinco premios nacionales. Este trabajo la obliga a viajar dos veces al mes, a andar a pie, en bus, en peque peque o a lomo de burro, para registrar las tradiciones peruanas.

Sonaly Tuesta es una viajera por azar, vocación y convicción. Es una de las mujeres que más conoce el Perú, que ha registrado casi medio millar de tradiciones peruanas en sus 15 años de recorrido. Provista de una mochila al hombro, de calzado especial y su gran olfato para captar historias, Sonaly sigue recorriéndolo con la misma pasión con la que hizo su primer programa.

Su primer nombre es Mariela, a elección de su padre. Su mamá escogió el segundo, Sonaly, por el personaje de una radionovela. En casa es Mariela, pero desde su primera crónica ha firmado como Sonaly Tuesta.

Nació hace 42 años en Lámud [Amazonas]. Su padre, un profesor de Ciencias Sociales y Filosofía, cambiaba de lugar de trabajo constantemente, por lo que ella y su familia se mudaron al menos siete veces hasta establecerse en Puente Piedra [Lima], para que tanto ella como sus tres hermanos estudiaran en la universidad.

Esa forma itinerante de vivir la hizo aprovechar cada paradero: aprendió que el hogar puede cambiar de lugar, a sorprenderse con cada experiencia nueva y a saborear la vida.

Fue corresponsal escolar de El Comercio en la secundaria y luego eligió estudiar Ciencias de la Comunicación en la U. de Lima para contar historias a través del periodismo en los desaparecidos “El Mundo” y “El Sol”.

Ha escrito tres libros: «El Secreto de los Sachapuyos» [poesía], «El Rescatador y las Vírgenes» [crónicas], «» [guía de fiestas] y un eBook «Ya endulzó la coca», que se vende en Amazon.

Por su trabajo, Sonaly fue distinguida este año como Personalidad Meritoria de la Cultura por el Ministerio de Cultura.

El próximo martes 17 de noviembre inaugurará una muestra en el Museo de Arte y Tradiciones Populares del Instituto Riva-Agüero de la PUCP. Sonaly piensa que el principal logro de su programa es haber hecho visible a los pueblos del Perú.

Cada semana, desde hace 15 años, quienes estamos del otro lado de la pantalla, viajamos con ella a los lugares menos accesibles del país, que nos dan la bienvenida a través de su alegría, sus fiestas y su cosmovisión.

- ¿Cómo empezaste a hacer documentales? No fueron pensados para ser un programa de TV. Cuando trabajaba en el diario “El Sol” [1999] hacía Locales y un día la persona que hacía la página de Turismo nunca más llegó y me la propusieron. Comencé a escribir ahí, pero de viajes imaginarios, porque no viajaba y tenía que ‘alucinar’ un poco para que sea más creíble el texto. Se enriqueció la página y se me ocurrió presentar la propuesta de un suplemento dominical que se llamaba «Costumbres» y que era hablar del Perú a través de la gente. [...] Luego surgió una propuesta de los hermanos Rospigliosi, amigos de mi esposo, que tenían un canal de UHF. Tanto me exigió Martín elaborar la idea de un programa, que lo que hice para el suplemento lo transformé en un programa de TV, con la idea de que otra persona conduzca. Juan Carlos Rospigliosi, que en paz descanse, se emocionó, le gustó la idea y cuando preguntó quién iba a conducir, Martín le dijo que yo, Sonaly, iba a conducir. ¡Ay Dios, entré en un proceso de trauma horrible! Sufrí muchísimo y ya no me podía salir. La primera vez que salimos obviamente fue un desastre y poco a poco empecé a creer en la historia, que podía contarla a través de la ‘tele’ y cuando ya más o menos nos acomodábamos en el tema y estaba saliendo el programa, cerró el canal [ríe]. Yo sentí que ya había terminado mi etapa de TV... pero surgió ahí la propuesta de TNP [Televisión Nacional del Perú], les presenté mi programa, les gustó mucho y entré a la programación de TNP, hoy TV Perú. Eso fue en el 2000.

- ¿Cómo es trabajar con tu esposo? Complejo. A veces ambos nos damos cuenta de que estamos trabajando y la pasamos normal con altibajos y con todo, pero hay otras veces en que no nos damos cuenta y mezclamos las cosas. El hecho de que yo le diga algo, por algún tema que considero que no se ha hecho bien, genera toda una discusión familiar. Entonces sí es una gran ventaja porque Martín me conoce muchísimo y sabe exactamente cómo manejo el trabajo, pero es una desventaja también porque hay momentos de estrés... Lo mejor siempre es más. Pero de todas maneras trabajar juntos tiene sus inevitables desventajas [reímos].

- ¿Cuánto tiempo con él? Con Martín nos casamos en 1996, y ya estamos juntos como 21 años.

- ¿Cómo organizas tu tiempo? Generalmente uno de los viajes lo hace Martín, y el otro lo hace la otra productora. Viajamos por lo general dos veces al mes, de 5 a 6 días, casi la mitad del mes la pasamos fuera.

- ¿Te llevas a tus hijos? Sí. Gabriel mi hijo mayor que ahora tiene 17, él viajó conmigo desde que tenía 2 años por lo menos hasta los 6, en que recién iba al colegio y con Santiago [6 años] he viajado varias veces, aunque él ya está metido en el tema, ahora por ejemplo está loco por ir a la selva. Él es un niño al que le gusta mucho explorar. Le digo: «Santiago, tú tienes que continuar “Costumbres”». Y él me responde: «Sí mamá, yo lo voy a hacer». [Reímos]. En mi vida, me he dado cuenta de que lo más importante es asumir tu realidad. Por ejemplo con mis hijos, no estoy pensando en que algún día voy a tener tiempo para estar con ellos. Porque yo viajo y no pienso «de repente algún día dejo de viajar y estoy con ellos». Ese «algún día» puede no llegar nunca, tus hijos crecen y ya no quieren estar contigo. [...] Mis hijos son importantes, mucho más que cualquier otro asunto, pero siempre tienen el tiempo adecuado. Cuando estoy acá en Lima, trabajo mis guiones en el horario que ellos no están conmigo, que están en el colegio o durmiendo, y el momento en que estoy con ellos es para dedicarles todo el tiempo porque sé que crecen y ya es otra historia. Ellos también tienen su vida, no puedes retenerlos de acuerdo a tu conveniencia. Creo que esa es una lección importante que me ha costado asumir, pero soy mucho más feliz así.

- ¿Conectas rápido con la gente? Cuando vemos algún programa por tanto tiempo, sentimos que a esa persona ya la conocemos, que es parte de nuestra vida. [...] Cuando yo llego a algún lugar, hay mucha ilusión de que al fin va a salir en la TV su pueblo y van a lograr ser visibles, mirados por otra gente y visitados.


Sonaly Tuesta fue distinguida este año como Personalidad Meritoria de la Cultura por el Ministerio de Cultura. (Fotos Sergio Urday)

- ¿Cómo definirías a la mujer peruana?

Las mujeres somos las que sostenemos el país en realidad, las que hacemos que todo se mueva, que todo llegue a un buen fin. Conozco a muchísimas que han fortalecido su propio talento y han hecho posible que sus hijos tengan mayores oportunidades que ellas, las que se dedican a la cerámica y que buscan capacitarse más para poder desarrollar, que sus hijos están involucrados ahí y que después piensen en que «esto lo hago porque él sí vaya a la universidad y logre más cosas que yo». Ese sentimiento, esa energía que tiene varias formas de manifestarse, está presente en todo el Perú. En nuestro país, en las fiestas por ejemplo, hay una presencia masculina mucho mayor, a veces tú les dices a las mujeres: «Oye, para que nos cuentes tú». «No, no, que hable mi esposo», responden. Eso sí hay que cambiar definitivamente, porque cuando logran traspasar ese momento, se pierde la timidez y la mujer se empodera; es ella la que manifiesta el discurso, lo libera y lo contagia. - De las costumbres que has registrado, ¿de cuáles te has apropiado? Si hablamos de la Sonaly del año 2000 y la de ahora, 15 años después, creo que soy una mejor persona que miro mi entorno con cariño, que he aprendido a ser parte de la vida de otras personas, que nuestros vínculos han crecido, nuestra familia es mucho más grande: tenemos ahijados, amigos con los que siempre nos encontramos y nos damos ese abrazo de familia que es muy hermoso. Y hemos aprendido en casa también a comer diferente, más peruano, cosas como la arracacha, la quinua, los hongos por ejemplo: un montón de productos que hemos ido recogiendo en todo el Perú y que nos ayudan no solo a fortalecer nuestro cuerpo y a tener buena salud sino nuestra energía, nuestro buen espíritu que intento manifestar a mis hijos. Me imagino que en algún momento aflorará en ellos el pensar cuánta gente hay detrás de cada producción, de cada saber y que cada producto tiene algo que decir. Creo que nos hemos vuelto un poco más humanos, más agradecidos. A veces renegamos por lo que no tenemos, y no nos damos cuenta de todo lo que tenemos hasta que vemos a alguien que no tiene nada. Ese creo que ha sido un gran aprendizaje.

- ¿Qué haces en tu tiempo libre? Ay Dios... Para mí es una maravilla sentarme y ahora que he descubierto Netflix soy feliz. Acabo de terminar «Cría cuervos» y me gustan las series policiales. He entrado de una forma dramática a «Hannibal», me encanta y me aterroriza también. Pero eso me relaja, me aleja de toda la realidad y me hace pensar en ese momento, en la serie y en lo que yo estoy sintiendo... con una taza de café sin azúcar.

- A donde vas, comes de todo y no engordas... No, sí engordo. Sí comemos y comemos mucho, no solamente es lo que pruebo y lo que se graba comiendo. Pero también estamos con el trajín, nuestro trabajo no es estático: hay que caminar, a veces muchísimo y esta adrenalina de estar de un lado al otro hace que finalmente no asimiles tanto y bueno, cuando llego a Lima, ya como lo habitual, me ordeno un poco. Tengo ahí una bicicleta en mi casa, hago pequeñas rutinas temprano, pero me gustaría hacer más. Trato de caminar todos los días...

- ¿Cuánto tiempo más caminarás en «Costumbres»? No sé, pero no creo que sean muchos años porque es necesario que se renueve un poco el programa y que podamos continuar. Me gustaría seguir haciéndolo, me encanta el tema, me parece que se pueden hacer cosas extraordinarias, pero sí me gustaría descansar de salir en la ‘tele’. Quizá en algún momento (no te podría decir si dos o tres años) se pueda hacer una sucesión: como el danzante de tijeras que enseña al aprendiz todas las técnicas y hace una ceremonia para darle las tijeras, aquí le daría, no sé, un micrófono...

- ¿A tu hijo menor? Yo lo estoy convenciendo. Le falta un poco de tiempo, eso me preocupa [bromea]. Pero sí tiene que ser alguien que ame el tema. Lo demás, la parte técnica se puede aprender, pero no te puedo enseñar que ames algo que no te interesa para nada.

- ¿Te ha cambiado la TV, en lo estético? Sí... Te voy a contar: Estábamos en San Marcos [Cajamarca] y de pronto se malogró el carro, estaban tratando de sacarlo y comienza la lluvia. Y yo le digo a Agustín, el asistente: «¡sácate la casaca!». Me la da y se queda en polo él, pobrecito... ¿Sabes para qué quería la casaca? Para taparme el pelo, para que no se malograra, ¿puedes creerlo? Pero era necesario, porque se me moja y nadie me lo puede arreglar, ¿me entiendes? Es una preocupación. Si tú lo ves del otro lado dices: «¡qué trivial esta mujer!», pero en ese momento de la ‘chamba’, era importante. El camarógrafo me dice: «¿Sabes qué, Sonaly? Se te ve el rollo acá. Entonces te voy a hacer la toma de por acá». [Reímos]. Si no estuviera en la ‘tele’, estaría más relajada cuando me voy de viaje. No es que se me vea ‘superpaja’, pero intento que se me vea más o menos decente.

- ¿Cómo cuidas tu piel? Uso cremas de día y de noche de L’ Oréal. Y bloqueador básico de factor 60 por lo menos y el protector labial. Si no comienzas desde el primer día que llegaste a la altura, tus labios se cuartean. No solo por una cuestión estética, sino que te duele horriblemente.

- ¿A qué libros regresas? En realidad tengo varias lecturas paralelas. Hay temas que suelo leer de acuerdo al programa que estoy haciendo. Siempre me ha gustado Mario Benedetti: su poesía es como una evocación, una pausa... He vuelto a leer libros de Arguedas, porque me parece un tipo tan visionario... Gracias al programa he vuelto a muchos libros, escritores peruanos que me han ayudado a darle forma a su lugar de origen: En Santiago de Chuco, a Vallejo, a Ribeyro... A mí me gusta muchísimo Vargas Llosa. La poesía, Ezra Pound, Ernesto Cardenal, Juan Gelman, Raúl Zurita...

- ¿Y qué escuchas? Por una nostalgia de la época, me gusta mucho el rock en español de los 80, Soda Stereo, Enanitos Verdes, Virus, GIT, toda esa generación de la que decimos: «esa era música». ¡Cada canción es un poema! Gustavo Cerati: ¡guau, qué bárbaro! A mi esposo le gusta mucho la música disco. También de las etnias: los shipibos, los asháninkas, en determinados momentos tienen música de rituales, es una cosa maravillosa. A veces no es necesario ni siquiera que sepas qué están diciendo porque la música te conecta a la tristeza o a la alegría. Mi hijo escucha reggaetón. Hay cosas bacanes... yo no tengo prejuicios. Hay muy pocas cosas que me sorprendan o me horroricen.

- ¿Cómo les hablas a tus chicos de temas tabúes? No tengo problemas. Ellos saben exactamente todas las cosas como son desde chiquitos, no tienen metáforas, tienen las cosas muy claras. Creo que esa es la mejor tarea que estoy haciendo, de que todo sea muy natural, que ellos no tengan prejuicio, que no se burlen de personas distintas. Gabriel tiene una posición a favor de la unión civil, hemos discutido sobre el aborto en casos de violación, que a nosotros nos parece que debía darse eso y ellos saben exactamente que si alguien los toca o les dice algo que a no les gusta o les dicen que me va a matar, vienen y me cuentan: Yo les voy a creer. Todas esas cosas las tienen muy claras.

- ¿Cómo te ves en 10 años? Espero que sin tantas arrugas [reímos]. Estar menos estresada, más contenta por haber avanzado y poder celebrar que mi hijo Gabriel, por ejemplo, que quizá tenga una carrera, que mi hijo pequeño esté contento, que siga jugando. Él tiene eso de niño, que me gustaría que se mantenga para toda la vida. Y con mi esposo creo que en más años nos vamos a vivir al interior y disfrutaremos de la naturaleza, en la selva; nos imagino relajados, sin hacer muchas cosas.

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Agradecimientos: Locación: , Gerencia de Cultura y Turismo de la Municipalidad de Miraflores Ropa, calzado y accesorios: , , , , Timberland. Maquillaje y peinado: Alejandro Álvarez, para .