andrea doria

Lleva más de 15 años sobre los escenarios de teatros y sets de televisión. En el 2002, su rol protagónico en la serie "Sarita Colonia" la hizo aun más conocida. Hoy, su personaje como Violeta, la villana en la novela "Esperanza", es el primer proyecto en el que participa luego de pasar un año en Barcelona estudiando una maestría que ahora le permite enseñar Actuación en la Facultad de Artes Escénicas de la Pontificia Universidad Católica del Perú. De perfil bajo, pero con una carrera sólida, supo desde niña que quería ser actriz.

Sin embargo, por su personalidad tímida pensó que estaría ligada al arte como artista plástica o escritora. “Ser actriz nació como una necesidad de comunicarme y encontré en el teatro una vía para lograrlo. Es un mundo que te permite hacer todo lo que no puedes en la vida real. Necesito construir metáforas, sublimarlas. Así, de algún modo me comunico con el exterior”, cuenta emocionada Urpi.

¿Te comunicas a través de un personaje que no eres tú?
Pero que a la vez sí eres tú. Es algo que defiendo mucho, porque los personajes sacan algo que parte de uno mismo. Lo exageramos y lo agrandamos. Todos los actores y actrices, de alguna manera, somos los personajes que interpretamos, hasta los villanos.

¿Te gusta hacer de mala?
Este último personaje estaba lleno de caretas y artificios. Darle humanidad, sacarle algo personal y conectarme ha sido muy difícil. Tenía que encontrar similitudes, buscar de dónde partía su rabia. Ha sido uno de los personajes más complicados que me ha tocado hacer.

¿Y a ti qué te produce rabia?
Me expreso más con la pena. No soy una persona explosiva, me contengo mucho. Eso, algunas veces es malo, porque te enferma. La impotencia me puede matar. Cuando era chica mi papá me apagaba la tele porque me ponía a llorar por cualquier cosa que veía.

¿Tuviste una infancia restrictiva para soltar tus sentimientos?
Mi infancia fue intensa, compleja. Tal vez eso hace que me guarde mucho. Viví en una coyuntura diferente en los años 70. Mis padres estaban muy ocupados en sus trabajos y en proyectos sociales. En ese momento absorbes todo. Por eso, en temas de injustica la impotencia me sobrepasa. Uno de los temas que me frustra es que no participo directamente en temas sociales, pero creo que uno hace lo que puede en su entorno. Lo importante es no quedarse quieta. Tratar, desde el espacio en el que estés, de dar algún mensaje.

¿Cuál ha sido tu proceso como actriz?
El teatro me salvó la vida. Cuando una tiene tanto dentro y te cuesta comunicarlo necesitas una vía y el teatro lo es para mí. Si bien en algún momento dejé de estar sobre el escenario para asistir y codirigir en obras de Alberto Ísola, Chela de Ferrari y Juan Carlos Fisher, nunca he parado.

Dejaste todo eso y te fuiste a Barcelona.
Cuando tenía 19 años quería estudiar cine en el extranjero, pero por diferentes razones no lo hice. Luego de muchos años sentí que había postergado cosas y estaba un poco estancada. Después de los 40 años decidir irte, salir de tu zona de confort para hacer una maestría, es difícil. Tomar una decisión así, que tanto has postergado, hace que las piezas de tu mundo se muevan, es como un dominó. Fue buenísimo porque le di otra inyección a mi vida.

A veces dejamos de hacer cosas por otros.
En mi caso fue por estar muy concentrada en mi carrera. Durante los primeros años hacía todo a la vez, después paré y pensé en invertir en mí.

A todo le decías sí.
Me cuesta muchísimo decir no. Me dejo impregnar con lo que pasa a mi alrededor. A veces, las mujeres no le damos mucha importancia a trabajar en nosotras mismas, a conectarnos, a no dispersarnos.

En este viaje reconociste a una Urpi diferente.
Me reconecté con este sueño de estar fuera, de abrir las alas. Ha sido muy enriquecedor. Más duro que la ida, ha sido volver. Allá tienes una mirada a lo lejos, una mirada distante. Cuando regresé, en un inicio, no retomé nada, colapsé. Luego salí de eso y apareció un casting. La novela me ha devuelto la esperanza en la televisión nacional.

¿Es una buena plataforma para ver mujeres empoderadas?
En la novela hay escenas de violencia, de alguna forma es una denuncia a estos actos. Es importante que nos reconozcamos en ese esquema de violencia y nos demos cuenta de que debemos parar. Las mujeres tenemos que luchar para que los demás no crean que tienen derechos sobre nosotras. La televisión es una plataforma muy potente. Cuando empecé sentí que había contenido interesante y de pronto comenzó a bajar. Me costaría mucho ser parte de algo en lo que no estoy de acuerdo y aquí ha pasado totalmente lo contrario.

¿Te consideras una mujer empoderada?
En muchas facetas, sí. Soy independiente, he construido una carrera. Pero también soy muy susceptible, y eso puede hacer que por momentos no lo sea. Vengo de un matriarcado, mi abuela, columna vertebral de la familia, tiene cinco hijas y cuatro nietas. Siempre he estado rodeada del poder femenino.

Cómo crees que los hombres se han sentido dentro de esta familia llena de mujeres.
Los hombres en mi familia siempre han sido muy intensos, interesantes, pero minoría. Las columnas siempre han sido las mujeres. Desde mi abuela, mis tías, mi madre.

No has vivido en una familia machista
Para nada. Más bien te confieso que cuando veía lejos de mi familia actitudes o rasgos machistas me sorprendía. Es difícil ser mujer. Vivir en una familia llena de mujeres es un peso grande. No queda otro camino, tienes que ser una mujer fuerte, valiente, empoderada. Siento que debo ir siempre hacia adelante para sentirme viva en lo que hago.

Vienes de una familia grande, ¿la maternidad es algo que te provoca?
Sí. Confieso que cuando tenía 20 años no era algo que quería, sentía que era muy pronto y me daba mucha inseguridad y miedo no poder encargarme de un hijo. Desde los 30, siento que quiero hacerlo. Es un acto de amor, es acompañar una vida para siempre. Para mí, ser madre debe ser una decisión. Si lo quieres bien, si no, es totalmente válido.

Con su actitud y ganas de enfrentar el mundo, Urpi seguirá descubriendo que es capaz de entregarse con pasión a los cambios y las nuevas rutas; viviendo siempre conectada a su interior y haciendo lo que ama: descubrir personajes poderosos y llenos de matices.

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