Conoce la aplicación que evita que contactes a tu ex
Conoce la aplicación que evita que contactes a tu ex
María Inés Ching

El amor duele y perderlo duele aún más. Quien no haya sufrido del abandono de Cupido que tire la primera piedra. Tras una ruptura te sientes fatal, el insomnio se apodera de tus noches, tu rendimiento en el trabajo no es de los mejores, hiciste maratones de películas comiendo chatarra y cuando por fin te decidiste a salir por unas copas con tus amigos, de pronto sientes la necesidad de buscarlo. 

"¿Estás bien?", te preguntan. No, no lo estás. Después de la ruptura eres una víctima de los efectos físicos y químicos de tu pobre corazón partido. Y no es una exageración. La culpa la tiene tu cerebro. 

Según la ciencia, el amor −enamorarse− es un cóctel de hormonas: la adrenalina, dopamina, serotonina, oxitocina y vasopresina ponen en funcionamiento regiones de tu cerebro dependiendo de las etapas de tu relación. 

Cuando te enamoraste, tus niveles de dopamina (hormona relacionada con el ena- moramiento, placer y la satisfacción) se elevaron. Tu vida se tornó color rosa. 

 

The science of heartbreak.

Posted by on domingo, 14 de febrero de 2016

 

Pero, después de una seguidilla de eventos desafortunados, llegó la ruptura. No importa cuánto tiempo estuvieron juntos, tu ex, tu fuente de dopamina, se esfumó para siempre y ahora sufres un síndrome de abstinencia, similar al que sentirías si consumieras cocaína y la abandonaras de golpe. 

Tu cerebro necesita conseguir esa sensación nuevamente y tomas malas decisiones (lo llamas ebria, lo ‘stalkeas’ a diario en las redes sociales o le preguntas a sus amigos si saben algo de él). 

Sufres porque tu fuente de dopamina no está más. Puedes experimentar dolor real: liberas hormonas de estrés que pueden afectar tus sistemas digestivo, inmunológico o cardíaco. 

La buena noticia es que en ese proceso, la química de tu cerebro lucha para conducir tu comportamiento, equilibrarte y ponerte en marcha nuevamente. 

Aunque depende de cada persona, la sensación de dolor por un rechazo romántico puede durar de tres meses a dos años. Esta etapa es difícil y se considera un “duelo romántico”. Si los consejos de tu mejor amiga no son suficientes para reponerte, pide ayuda especializada. 

Como en todo proceso de rehabilitación, debes tener paciencia. con el tiempo y la distancia, el dolor se irá. Si no confías en tu corazón, confía en la ciencia.