La inmunización, un proceso que fortalece el sistema inmunológico del organismo contra una amplia variedad de , es una de las herramientas médicas más poderosas y efectivas que el hombre ha logrado desarrollar, marcando así un hito crucial en la historia de este campo científico y la humanidad en general. Ciertamente, las vacunas han demostrado ser un pilar fundamental en la protección de la salud pública mundial, pues durante miles de años, han permitido la erradicación de padecimientos mortales, así como la prevención de múltiples brotes epidémicos.

Desde el nacimiento hasta la vejez, estas juegan un papel clave en la promoción de la salud de las personas, razón por la cual, su valor se incrementa especialmente cuando se trata de dos segmentos de la población: los niños y los adultos mayores.

¿Por qué es importante que los niños y adultos mayores se vacunen?

La población no vacunada –independientemente de su edad– está en riesgo de padecer enfermedades potencialmente mortales o de graves secuelas de manera individual, pero también pone en riesgo la salud de su comunidad. La posibilidad de que se contagien enfermedades a las poblaciones más frágiles, como los niños, ancianos y embarazadas, es sin duda, una amenaza asociada a aquellos que no están inmunizados, destacó la doctora Belinda González, pediatra de Una Vida por Dakota a .

“Las vacunas son de vital importancia para los niños, pues con un sistema inmunológico aún en desarrollo, son más vulnerables a sufrir de una serie de enfermedades, como la meningitis, encefalitis, neumonías complicadas, insuficiencia respiratoria por virus, sarampión, tos ferina, polio, entre otras. Además, de una alta probabilidad de padecer de complicaciones graves, como daño cerebral, ceguera, pérdida de audición y muchas otras discapacidades. La realidad es que, los niños no vacunados, representan un verdadero riesgo para los infantes enfermos cuyas condiciones no le permiten ser inoculados”.

Mientras que, en el caso de los adultos mayores, quienes enfrentan sus propios problemas de salud, incluidas las enfermedades crónicas (diabetes, hipertensión, cáncer, artritis, lupus, etc.) y el debilitamiento del sistema inmunológico propio de la edad, las vacunas no solo los ayuda a prevenir enfermedades infecciosas, sino que también pueden ser indispensables para evitar complicaciones y el riesgo de secuelas permanentes, señaló Juan Manuel Jiménez, médico internista del Servicio de Medicina Interna y de Emergencia de la Clínica Ricardo Palma.

Los niños que no reciben vacunas según las recomendaciones corren un mayor riesgo de contraer enfermedades infecciosas.
Los niños que no reciben vacunas según las recomendaciones corren un mayor riesgo de contraer enfermedades infecciosas.

¿Cuáles son las vacunas más importantes durante la infancia?

En el Perú existe un Esquema Nacional de Vacunación, el cual debe cumplirse estrictamente según el grupo etaria. Por ejemplo, al tener al día esta cartilla, se está protegido a los infantes hasta la vida adulta de diversos procesos infecciosos.

Vacunas durante el primer año de vida

Durante el primer año de vida, los niños suelen recibir varias vacunas clave que forman parte de los programas de inmunización recomendados:

  • Antineumocócica: protege contra la neumonía, meningitis y otitis media.
  • Antipoliomielítica inactivada inyectable (IPV).
  • Calmette-Guérin (BCG): contra las formas graves de tuberculosis (TB).
  • Hepatitis B (HVB): debe ser administrada al nacer.
  • Influenza pediátrica: la Influenza A (H1N1), Influenza A (H3N2), Influenza por virus tipo B.
  • Pentavalente (DPT - HvB - Hib): combinada de 5 componentes que previene la difteria, tétanos, tos ferina (DPT), neumonía y meningitis por haemophilus tipo b.
  • Rotavirus

Vacunas después del primer año de vida

  • Sarampión, paperas y rubéola (SPR)
  • Varicela
  • Hepatitis A

“Hay ciertas circunstancias bajo las cuales un niño podría no ser vacunado según el calendario estándar. Estas incluyen condiciones como tener un sistema inmunológico comprometido, alergias severas a componentes de la vacuna, o estar recibiendo tratamientos que interfieren con la eficacia de la vacuna, como la quimioterapia. En estos casos, es vital consultar con un médico para ajustar el plan de vacunación de manera segura y efectiva”, aclara Kimberly Giuliano, pediatra de Cleveland Clinic.

La experta advierte que los niños que no reciben vacunas según las recomendaciones corren un mayor riesgo de contraer enfermedades infecciosas. “Estas enfermedades pueden tener complicaciones graves, incluyendo hospitalización, discapacidades permanentes como la pérdida auditiva o daño cerebral, y en casos extremos, la muerte. Además, estos niños pueden ser vectores de transmisión, aumentando el riesgo de brotes en sus comunidades”, indica.

¿Cuáles son las vacunas más importantes durante la tercera edad?

En los pacientes de la tercera edad, las vacunas suelen estar más orientadas a refuerzos o controles de ciertos virus, indicó el experto de la Clínica Ricardo Palma. Su esquema de inmunización debe incluir las vacunas de:

  • Influenza
  • Neumococo
  • COVID
  • Herpes zóster
  • Refuerzo de tétanos y difteria

“El riesgo asociado con la falta de inmunización en estos grupos etarios, recae en la severidad de la infección, pues un paciente vacunado, si bien no va a evitar contraer el virus, su posibilidad de complicaciones es del 1% al 2% en comparación a las personas no inmunizadas. En esta últimas, la prevalencia puede ser del 50% al 60%, es decir, pueden llegar a requerir de hospitalización, ingresos a UCI, padecer de secuelas importantes por el resto de la vida o incluso esto puede ocasionar sus deceso. Con la vacuna es mucho más probable desarrollar una enfermedad leve o asintomática”, indica Jiménez.

¿Cuáles son los desafíos más comunes en la vacunación de niños y adultos mayores?

De acuerdo con la doctora González, la vacunación representa los siguientes desafíos:

  • El acceso restringido a servicios de salud por limitaciones socioeconómicas de las comunidades de menores recursos.
  • Ubicaciones geográficas apartadas que dificultan la llegada hasta los establecimientos de salud o el acceso del personal sanitario encargado de las inmunizaciones.
  • Los esquemas vacunales actuales ameritan múltiples dosis, por lo que es necesario mejorar la logística y los procesos de acceso a la vacunación.
  • La educación para concientizar sobre la importancia de la vacunación en todas las edades, derrumbar mitos, disminuir la resistencia a la vacunación y combatir a los movimientos antivacunas, los cuales dificultan lograr coberturas vacunales adecuadas.
  • En ocasiones, las vacunas pueden requerir de mayores esfuerzos para su transporte y almacenamiento, razón por la cual, los investigadores continuamente están trabajando, con el objetivo de lograr productos vacunales de más fácil manejo.

“Otro reto, especialmente en los adultos mayores, son las barreras específicas relacionadas a la movilidad reducida o las múltiples condiciones médicas, por lo que es necesario seguir impulsando las campañas de vacunación, las cuales sean de fácil acceso para esta población, ya sean en centros de salud o de acopio, como supermercados y centros comerciales, en donde se suelen registrar una mayor afluencia de personas. Asimismo, en caso de que no sea posible acudir a uno de los puntos estratégicos de vacunación, es primordial implementar acciones, como las brigadas domiciliarias para que el personal de salud capacitado pueda llegar a las poblaciones más alejadas o con limitaciones para la movilización”, precisó Juan Manuel Jiménez.

¿Cuáles son los mitos más comunes sobre la vacunación?

Los mitos en torno a las vacunas son muchos y tienen relación con los conceptos culturales y la educación de las sociedades. Como mencionó la pediatra, los más comunes son con respecto a la seguridad de recibir vacunas, el temor a los eventos adversos a corto y largo plazo, la asociación con patologías, como el autismo o el cáncer, la desconfianza en la fabricación, las dudas sobre la eficacia real para prevenir las enfermedades, entre otros.

“La educación y las campañas de concientización por parte de las autoridades sanitarias, medios de comunicación, asociaciones científicas, ONGs y personas influyentes como los educadores, son las herramientas básicas para combatir estos mitos”, indicó Jimenez.

¿Cómo afecta la vacunación en la calidad de vida de las personas?

La inmunización tiene un impacto significativo en la calidad de vida de las personas, pues reducen la posibilidad de contraer algún tipo de padecimiento infeccioso, además de disminuir el riesgo de una serie de complicaciones e incluso la muerte. En definitiva, al desempeñar un rol preventivo, estas contribuyen a una mejor salud general, minimizan la carga de enfermedad a nivel poblacional, al igual que, no solo protegen a los individuos inmunizados, sino también a aquellos que no pueden ser vacunados por motivos particulares, expresó el médico internista de la Clínica Ricardo Palma.

“Es importante tomar en cuenta que, el día de la inmunización y los dos o tres días posteriores, el cuerpo está creando inmunidad para el virus, por lo que puede presentarse dolor en la zona de la vacuna, un poco de fiebre y malestar, pero finalmente, son síntomas pasajeros que no logran compararse con la enfermedad que se podría desarrollar por la falta de vacunación. Por lo tanto, si evaluamos el costo-beneficio, sin lugar a duda, la inmunización siempre debe considerarse como una parte vital de la salud”.

¿Qué estrategias deben implementarse para mejorar las tasas de vacunación?

Según la especialista de Una Vida por Dakota, las acciones que se deben llevar a cabo para mejorar la estrategia nacional de vacunación, incluyen:

  • Campañas de concientización sobre los beneficios de la vacunación para el individuo y la importancia para la comunidad.
  • Hacer énfasis en la importancia de la formación y entrenamiento del personal de salud, dándoles herramientas para absorber las dudas y/o combatir la desinformación de la población.
  • Facilitar el acceso a las vacunas, con equidad para la disponibilidad y la capacidad de adquisición de las vacunas.
  • Trabajar mancomunadamente con sectores importantes dentro de la sociedad, como los establecimientos educacionales, asociaciones de vecinos, sociedad civil y medios de comunicación para informar y promover sobre la vacunación.
  • Normativa pública que promuevan la vacunación, solicitando de forma obligatoria el mantener los esquemas de vacunación actualizados, haciendo énfasis en la población infantil y en la población vulnerable.
  • Conocer la realidad epidemiológica de las enfermedades prevenibles por las vacunas y así tomar medidas oportunas y certeras en los casos requeridos que permita cerrar brechas y evitar que se vuelvan a producir.

Algunas recomendaciones

La vacunación es la acción de salud preventiva más importante desde el siglo XVIII, ya que ha permitido disminuir la mortalidad infantil y aumentar la expectativa de vida de la población en general. Por esta razón, como recalcó Belinda González, es fundamental que los padres sean responsables de promover los cuidados necesarios a sus hijos, lo que incluye estar al día con el esquema de vacunación, puesto que, al mantener a la población infantil adecuadamente vacunadas, es también una manera de contribuir con la salud de toda la comunidad.

“Es esencial que tanto los padres como los adultos mayores pierdan el miedo y que tengan total confianza en la indicación de su médico de cabecera, quien será el responsable de informar, orientar y determinar cuándo es el momento oportuno para cada una de las vacunas. Por este motivo, es indispensable adoptar una mentalidad preventiva, y no esperar a contraer alguna afección, la cual puede repercutir directamente en la salud”, recomendó el médico.