Catherine Contreras

Cuando el estado de emergencia se declaró en la ciudad, los productores de que estaban en la Av. Brasil se replegaron para cumplir la cuarentena. Desde el aislamiento y con cosechas siempre listas para la venta, imaginaban la manera de proveer a sus caseros: pensaron en hacer envíos a un punto fijo, para que cada comprador pase allí a recoger sus pedidos; consideraron también activar un delivery de sus alimentos esenciales, pero por un lado desbordaron los pedidos y por otro la inamovilidad complicaba un correcto traslado. Al final, ni lo uno ni lo otro les funcionaba a todos por igual.

Pero el momento de reaparecer como grupo organizado llegó finalmente. Desde hace una semana, Agroferias Campesinas instaló su mercado de productos saludables en un extremo del Puericultorio Pérez Araníbar, gracias a alianza coordinada con esta institución. “Nosotros les brindamos alimentos semanales que complementan la alimentación saludable de los niños. Desinfectamos toda la zona y no hay contacto entre ambas áreas”, explica Carlos Lazo, organizador de esta iniciativa que nació en el 2013, y que está sufriendo una especie de comezón del séptimo año con esta pandemia, pero con trabajo y un preciso protocolo de seguridad busca salir adelante.

Lo mejor de la tierra

Aquí están los caseros de siempre con sus productos de temporada. Las chirimoyas de las alturas de Santa Eulalia, que cultiva doña Elsa García; y también las de Cumbe, que cosecha cada año nuestra casera Dorita Orellana. Están dulces y jugosas, carnosa y en su punto, porque ha empezado la época de este fruto que es rico en en potasio y en vitamina C.

Hortalizas del valle de Manchay, de don Víctor Cuba y doña Esperanza Prado, todos procedentes de campos cercanos a Lima. Hay lácteos de La Cabrita, Conga e Ingenio; hay papas nativas que han llegado desde Lares, en Cusco; también granos andinos de Áncash y Puno, y arándanos de La Libertad. Hay piñas del Vraem, papayas de Junín, paltas de Huarochirí, castañas de Madre de Dios, arroz integral de San Martín, plátano orgánico de Piura, panela de Amazonas, aceite de oliva y aceitunas de Tacna; hay panes artesanales, mermeladas, miel; cremas picantes y ajíes por montón.

Muchos son productos que llegan de zonas cercanas a Lima y otros llegan en envíos organizados por los propios productores, teniendo todos los cuidados necesarios. Al respecto, Carlos Lazo detalla que antes de abrir la diseñaron un protocolo minucioso, que incluía, entre otras cosas, que cada vendedor se realice la prueba rápida COVID-19 cada 15 días. Si va a la feria verá en cada stand el documento con el resultado respectivo. Usar protector facial, tener a la mano alcohol gel y alcohol para desinfectarse constantemente las manos dentro y fuera de la feria, y ser sumamente cuidadoso al llegar a sus hogares, son algunas de las recomendaciones que les dan.

Superalimentos son los granos andinos que llegan desde Áncash (Productos Huascarán) y Puno (Fortigrano). (FOTO: ALESSANDRO CURRARINO/EL COMERCIO)
Superalimentos son los granos andinos que llegan desde Áncash (Productos Huascarán) y Puno (Fortigrano). (FOTO: ALESSANDRO CURRARINO/EL COMERCIO)


Más cerca del productor

Explica la antropologa francesa que desde la cobertura noticiosa que medios internacionales hacen de la pandemia, se percibe que un comportamiento asociado a la compra de alimentos se está acentuando en esta nueva coyuntura, especialmente en países como Francia y Estados Unidos. Ella explica que la gente se ha reconectado con lo que llaman allá ‘comercio de proximidad’ -el popular Km O que promueven muchos cocineros del mundo-, una figura asociada a proveedores como tiendas locales, de pueblo, que solo venden productos locales de diferentes tipos y que son intermediarios entre el productor y el cliente, dentro de un radio de 50 kms más o menos. “En Francia, por ejemplo, la gente ha estado buscando más esos lugares, por el miedo de ir al supermercado, donde hay colas, o hacer pedidos online que demoran mucho en llegar”.

En Estados Unidos se maneja otro concepto igual de interesante, explica la especialista en antropología de la alimentación y docente de la Universidad San Marcos. Su nombre: Community-Supported Agriculture (agricultura sostenida por la comunidad). “Es un sistema en el que uno elige un productor, y se convierte en una especie de accionista para él porque inviertes una suma de dinero al mes. Ese agricultor usará el dinero desde el momento de la siembra hasta la cosecha, y cuando salgan sus productos entregará una canasta variada de ellos a quien invirtió”.

Algo similar hemos visto en Lima, donde en esta cuarentena mucha gente construyó redes para lograr cadenas de suministros más corta y confiables, o al menos sin tanto intermediario y con productos de buena calidad. “Hoy, en países como Estados Unidos piensan que ya es momento de cambiar a esa clase de agricultura. Y en el Perú tenemos ahora más ferias de productores, y yo creo que la gente en esta coyuntura está buscando más esos productos, aunque a veces también tiene un costo”, opina la antropóloga.


Clientes seguros

Por eso modelos como el de Agroferias Campesinas puede resultar exitoso en esta coyuntura. Y para tomar precauciones, los organizadores han pensado en todo. El aforo, por ejemplo, está controlado en la puerta principal. Los compradores ingresan en grupos, previa toma de temperatura y desinfección de pies, manos y utensilios que llevan para su compra. Al interior, los clientes se ubican en pequeñas colas de no más de 2 o 3 personas, que guardan distancia de 1.5 m. entre cada una. Por la situación, la compra debe ser breve: deje para otro momento las largas conversaciones que solía tener con su casera o casero; tampoco podrá pedir una probadita ni recibir degustaciones gratuitas.

Encontrará muchas hortalizas, frutas y panes ya pesados y embolsados. Por favor, no toque los productos. aunque la verdad es que será bien difícil hacerlo, porque entre el cliente y el proveedor hay una lámina de film transparente. Es para su seguridad y de quien le vende. La transacción, precisamente, se hará por debajo de esta valla plástica y no directamente a la mano: le acercarán una canastilla o bowl para que coloque el dinero (algunos aceptan yapear y pagos con POS) y su vuelto llegará por la misma vía, previa desinfección con agua con alcohol. Con los productos también se procede igual: a la distancia y con desinfección a su vista y paciencia.

¿Recomendaciones para su visita? Vaya abrigado, porque ya hace frío y ellos están de cara al mar. Lleve sencillo y/o tarjeta, o cargue YAPE en su celular. Sea breve en su compra, lleve su lista para no perder tiempo. Vaya solo o sola y si es posible caminando o en bicicleta. No olvide pedir por favor y siempre dar las gracias, porque ellos están haciendo su máximo esfuerzo para proveernos de alimentos buenos para nuestra salud. Y finalmente sonría y comparta con los suyos las maravillas de su tesoro, porque está llevando a casa alimentos saludables que produce nuestro país.

¿DÓNDE?

AGROFERIAS CAMPESINAS: Puericultorio Pérez Araníbar, ingreso por la cuadra 1 de la calle Antonio Raymondi, entre la 5 y 6 de la Av. Del Ejercito, Magdalena. Atención de jueves a sábado de 8 a.m. a 3 p.m.