Para Soledad Cunliffe y Manuel Velarde, gestora cultural y ex alcalde de San Isidro, el sueño de la librería propia les motivó desde la infancia. (Foto Alessandro Currarino)
Para Soledad Cunliffe y Manuel Velarde, gestora cultural y ex alcalde de San Isidro, el sueño de la librería propia les motivó desde la infancia. (Foto Alessandro Currarino)
Enrique Planas

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Poner una , más que la crónica de un emprendimiento, tiene algo de historia de amor. Por los libros, por una casita en medio del corazón de Barranco, un barrio en transformación pero que mantiene su esencia. Para la gestora cultural Soledad Cunliffe, montar una librería era una ilusión de infancia. Conoció de cerca el negocio en Trujillo, cuando trabajó en la recordada librería Adriática. Pero fue después de terminar su gestión como Gerente de Cultura en la Municipalidad de San Isidro, cuando decidió que había llegado el momento de cumplir su sueño. Su jefe entonces, el ex alcalde Manuel Velarde, se sumó al proyecto.

Soledad Cunliffe en uno de los espacios más acogedores de la librería: la zona infantil. (Foto Alessandro Currarino)
Soledad Cunliffe en uno de los espacios más acogedores de la librería: la zona infantil. (Foto Alessandro Currarino)

Se llama “La Rebelde” y se ubica en la segunda cuadra del Jirón Junín, muy cerca del puente de los suspiros. La suya es una rebeldía que empieza por el mismo acto de leer en tiempos de pantallitas. Pero también es un homenaje a una escritora como Magda Portal, autora que siempre fue contra la corriente y que guía el ideal del acogedor espacio que se presenta como una librería literaria y un futuro espacio para la venta de arte de mercado secundario.

Además de gestora cultural, Soledad Cunliffe es una resistente corredora de fondo. Para ella, tener una librería se parece a una maratón: “Las dos actividades necesitan mucha pasión y constancia”, afirma. En efecto, ambas carreras de fondo exigen objetivos a largo plazo, que se alcanzan solo con disciplina. “No se trata de llegar en el primer lugar, sino ir mejorando poco a poco, disfrutando el entrenamiento, la partida, el paso a paso. No nos vamos a hacer ricos con esto, pero sí buscamos tener satisfacciones”, explica.

La primera de las salas de "La Rebelde" está dedicada a la literatura. LA mitad de la oferta editorial corresponda a creación de mujeres.
La primera de las salas de "La Rebelde" está dedicada a la literatura. LA mitad de la oferta editorial corresponda a creación de mujeres.

Siempre la aparición de una librería es una buena noticia. Pero en tiempos de Pandemia, es una apuesta doblemente difícil...

Soledad Cunliffe: La idea empezó meses antes de la pandemia, y todo tomó el triple de tiempo de lo que demanda normalmente. Al inicio, el proyecto quizás era más ambicioso, porque queríamos sumar una galería en el segundo piso, lo que implicaba una remodelación. Pero fuimos aterrizando la idea y pensamos en algo más sencillo. Nunca pensamos rendirnos.

Manuel Velarde: Teniendo en cuenta que este es un proyecto cultural, teníamos claro que en un contexto de crisis como el que vivimos, no podíamos parar. La cultura es un pilar fundamental de nuestra comunidad. Por eso pusimos todo nuestro esfuerzo para que hoy día tengamos a La Rebelde operativa.

¿Qué les atrajo especialmente de Barranco?

Manuel Velarde: La conexión que tiene el distrito con la producción cultural, literaria, artística. Es el sitio correcto para estar.

Soledad Cunliffe: Y también porque es un barrio. Hemos caminado mucho por Lima, y aquí encontramos un espacio vivo, donde la gente sale a caminar y vive su barrio. Eso nos interesaba.

Manuel Velarde: De casualidad, un día pasábamos por aquí y vimos el cartel de alquiler. No sabíamos exactamente cómo era la casa, porque una puerta blanca del garaje cubría todo el frontis. Y al verla, nos decidimos. Lo primero que hicimos fue sacar ese portón para que toda la casa se integre al espacio público que queríamos recuperar.

¿Qué otras posibilidades le ven a esta casa?

Manuel Velarde: En general, hemos respetado el diseño del espacio. Edificaciones como éstas deben respetarse. Más bien somos nosotros los que nos adecuamos a la casa. Ese es el espíritu de La rebelde: respetar y recuperar; hacer de éste un espacio agradable para quienes nos visitan.

Soledad Cunliffe: La idea es convertirlo en un espacio de reunión. Más adelante, cuando sea posible, queremos promover lecturas, presentaciones, clubes de libro, iniciativas pequeñas porque nuestro ambiente no es gigante. Vamos a tener un café en el patio, a cargo de Ana Avellana, ideal para que la gente se reúna a conversar, a leer un libro, a sentirse cómoda, como en casa. Por eso hemos querido mantener esa esencia acogedora.

El jirón Junín es un barrio en transformación. Los nuevos edificios reciben a los vecinos más pudientes del distrito, mientras aparecen nuevos proyectos arquitectónicos y tiendas de diseño. ¿Cómo se sienten dentro de estos cambios?

Soledad Cunliffe: Puede parecer el espacio de los barranquinos más pudientes, pero la verdad es que es un espacio de caminata donde pasa gente muy diversa. Mucha gente del barrio tenía ganas de que pasen cosas.

Manuel Velarde: La transformación del propio Jirón Junín en una “zona 30”, compartida entre la bicicleta y el auto, también fomenta lo peatonal. Además, si sumamos lo que está pasando en el Jirón Domeyer, te das cuenta que está naciendo una movida muy interesante, y estamos muy contentos de formar parte de ella. La combinación de lo comercial y lo residencial es potentísima para que la ciudad avance.

¿En qué se especializará La rebelde?

Soledad Cunliffe: Nuestro espacio principal está dedicado a la literatura. Nuestra curaduría pone énfasis en la literatura escrita por mujeres, y la mitad de los libros son de autoras, pues nos interesa muchísimo darles visibilidad. Tenemos también una sala para niños que nos interesa darle mucha fuerza. En Barranco hay pocos espacios para los niños. También tenemos un espacio dedicado a ensayo, historia y política, y en otras salas tenemos temas más espirituales, meditación y cocina.

¿Y cuáles son los proyectos futuros?

Manuel Velarde: La Rebelde es una plataforma que va a ir avanzando en varios frentes. La vemos como una editorial, también. Y a futuro pensamos en una casa de subastas de arte, algo que no hay en Lima. Y a través de ella, apoyar la promoción de los artistas.

¿Cuánto ha colaborado tu “otro socio”, tu esposo Fernando Ampuero? A veces los escritores desconfiamos de las librerías como posibilidad de negocio. Han desaparecido tantas que el tema nos pone melancólicos...

Soledad Cunliffe: Bueno, al comienzo me preguntaba si estaba segura de esto. Pero ahora está feliz con el proyecto. ¡Siempre viene, es un gran cliente! (ríe). Me da muchas ideas. Siempre está buscando en Internet cosas para mostrarme.

SEPA MÁS

Lugar: Librería La Rebelde. Dirección: Jirón Junín 260, Barranco. Horario: de lunes a domingo de 10 a.m. a 7 p.m.


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