"Debido a que la variante es tan nueva, los científicos simplemente no tienen datos adecuados todavía para evaluar si la nueva variante causa una enfermedad más grave" (Ilustración: Giovanni Tazza).
"Debido a que la variante es tan nueva, los científicos simplemente no tienen datos adecuados todavía para evaluar si la nueva variante causa una enfermedad más grave" (Ilustración: Giovanni Tazza).
Ashish  Jha

Decano de la Escuela de Salud Pública de la Universidad de Brown

Conforme a los criterios de

Trust Project
Saber más

Cada cierto tiempo el mundo se entera de una nueva variante del coronavirus. Si bien la mayoría de estas variantes resultan intrascendentes, algunas, como la variante delta, son inmensamente trascendentales. La última, B.1.1.529, ahora conocida como ómicron, merece mayor supervisión debido a la preocupación de que pueda propagarse más rápidamente que delta, posiblemente incluso entre los vacunados. Es esencial que los líderes mundiales respondan de manera rápida y agresiva, incluso antes de que surjan todos los datos sobre esta variante.

En los próximos días, a medida que se acumule la información, será tentador ceder al miedo o la indiferencia. No podemos sucumbir ante ninguno de los dos. La comunidad global debe tomarse en serio cada variante.

¿Qué tan preocupante es ómicron? Hay tres preguntas clave que ayudan a los científicos a comprender cuán peligrosa puede ser cualquier variante.

La primera pregunta es si esta variante es más transmisible que la delta. En segundo lugar, ¿causa una enfermedad más grave? Y en tercer lugar, ¿hará que nuestras defensas inmunitarias, procedentes de vacunas e infecciones previas, sean menos eficaces (un fenómeno conocido como escape inmunológico)?

En cuanto a la transmisibilidad, los datos parecen preocupantes. Esta nueva variante parece haber despegado muy rápidamente en Sudáfrica. Es posible que estos primeros datos se revisen a medida que los epidemiólogos examinen más de cerca otros factores además de la transmisibilidad.

Debido a que la variante es tan nueva, los científicos simplemente no tienen datos adecuados todavía para evaluar si la nueva variante causa una enfermedad más grave. Responder a esta pregunta requerirá un seguimiento cuidadoso de los casos en los hospitales junto con esfuerzos ampliados de secuenciación viral, tanto en Sudáfrica como en otros lugares. Una parte clave de este análisis es asegurarse de que los países estén realizando pruebas adecuadas de una amplia muestra de personas. Lo más probable es que lleve semanas resolver esto.

Finalmente, la gran preocupación con ómicron es el escape inmunológico. Seamos claros: es extremadamente improbable que ómicron haga que las vacunas contra el COVID-19 sean completamente ineficaces. Y, en este momento, no hay muchos datos sobre qué tan efectivas son las vacunas contra esta variante, aunque hay motivos de preocupación. Incluso los pequeños impactos en la eficacia de la vacuna nos dejarán más vulnerables a las infecciones y enfermedades, y pueden hacer que sea más difícil contener el virus.

La administración Biden en Estados Unidos acaba de anunciar una prohibición de viajar a los ciudadanos extranjeros procedentes de ocho países africanos. En el mejor de los casos, esto ralentizará la propagación del virus en Estados Unidos. Pero envía una señal negativa de Sudáfrica, que ha hecho un trabajo extraordinario al identificar primero la variante y luego compartir rápidamente la información con la comunidad global. No está nada claro si la prohibición de viajar valdrá la pena o no. Pero hay cosas que la administración Biden puede hacer para preparar al país norteamericano.

Estados Unidos debe respaldar los estudios en curso que ayuden a los investigadores a responder las preguntas clave sobre qué tan transmisible es la variante, si causa una enfermedad más grave y si puede evadir la inmunidad. Esto dará a las autoridades sanitarias una imagen más completa lo antes posible.

Los líderes estadounidenses también deberían comenzar a hablar con los fabricantes de vacunas sobre la posible necesidad de crear vacunas específicas contra ómicron. Puede que no sea necesario, pero si hay un gran impacto en la eficacia de la vacuna, las nuevas vacunas serán críticas.

Por último, Estados Unidos debe impulsar un esfuerzo global para vacunar a más personas en África. Si bien la distribución de vacunas a nivel mundial ha aumentado rápidamente, gran parte del continente africano se ha quedado atrás. En Sudáfrica, poco menos de una cuarta parte de la población se ha vacunado por completo.

Ha sido una pandemia larga hasta ahora, pero recordemos que esto no es un retroceso a marzo del año pasado. El mundo tiene los medios para manejar esta variante. Usémoslos.


–Glosado, editado y traducido–

© The New York Times