Nora Sugobono

Nunca he sido fan de aquella teoría que dice que menos es más. No cuando se trata de comida. Algo interesante está pasando a la altura de las cuadras 9 y 10 de la avenida Conquistadores, en San Isidro, con un aumento interesante de los formatos

Por un lado tenemos a Shizen –del cual ya hemos hablado bastante, y seguiremos haciéndolo–, cuyo concepto combina lo japonés con lo peruano/norteño, y tres talentos jóvenes al mando salpican de creatividad la visita a esta mesa. Por otro (lugar que nos concierne hoy) está Bunka Bar, un espacio nocturno y grande, pensado para una experiencia más casual y relajada, con todas las características que suele y debe tener un restobar: música, distintos ambientes y una barra impresionante que es el epicentro de todo el menú.

Sashimi Moriawase (mixto) con salmón, atún, conchas y pulpo. se sirve con nitrógeno líquido para una presentación como pocas.
Sashimi Moriawase (mixto) con salmón, atún, conchas y pulpo. se sirve con nitrógeno líquido para una presentación como pocas.

Comandado por el experto itamae Hajime Kasuga, quien alterna sus labores aquí con su rol al frente de Hanzo San Isidro (ubicado algunas cuadras más abajo), la idea gira en torno a bocados pequeños y sabrosos, pensados para acompañar cocteles, whiskys y sakes. Los fondos de momento se limitan a algunas opciones a base de wagyu (res premium de origen japonés), pero Bunka ha abierto sus puertas esta misma semana y se presenta como un bar japonés con experiencias de alta gama.

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Encontramos aperitivos variados, como unos tacos nikkéi, con carne de cerdo en salsa sukiyaki, guacamole con yuzu, trufa, kimchi y chimichurri oriental. O un tartar de toro (corte especial de la ventresca del atún) con salsa spicy, así como un chicken Karage, trozos de pollo crujiente con doble fritura acompañados de salsa estilo coreano.

Adelante, coctel Shigoto, con whisky, sésamo, vermut y chocolate. Atrás, coctel shitake, a base del hongo japonés del mismo nombre, tequila, maracuyá y tónica de kion.
Adelante, coctel Shigoto, con whisky, sésamo, vermut y chocolate. Atrás, coctel shitake, a base del hongo japonés del mismo nombre, tequila, maracuyá y tónica de kion.

Del sushi bar sale lo que al cliente se le antoje: desde sashimi de otoro (pieza de atún importado de España) o sashimi mixto con pesca del día, hasta un cebiche de lenguado con yuzu (limón japonés) o un usuzukuri de lenguado en salsa nikkéi (la foto está a la izquierda de esta página). No hay makis –insistimos: de momento– pero sí distintas experiencias con nigiris. Probablemente la mejor alternativa para probar variedad, comer con una mano y con la otra sostener el vaso o copa de turno. ¡Salud!

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La noche se enciende

San Isidro no suele ser un distrito de excesiva actividad nocturna: la costumbre está más relacionada a gastrobares o restaurantes, incluso bares de hoteles. A diferencia de Miraflores o Barranco, el público normalmente empieza y termina sus visitas más temprano. Hay algunas aperturas que están enfocadas en cambiar ese panorama. Por un lado tenemos a Bunka, cuya propuesta gira en torno a la barra. Por otro tenemos novedades como la nueva sede de Madbar en el hotel Lima Golf y el regreso de Carnaval.

Los horarios de Bunka son un reflejo de esa tendencia: para empezar, solo abren de noche. De lunes a jueves atienden de 7 p.m. a 12 a.m.; viernes y sábados van de 7 p.m. a 2 a.m. o hasta el cierre.

El local ocupa el espacio donde antes estaba Bravo Restobar.
El local ocupa el espacio donde antes estaba Bravo Restobar.

Más información:

Dirección: Av. Conquistadores 1005, San Isidro.

Contacto: 967362077

Instagram:

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