¿Qué se sirve en el restaurante Central de Virgilio Martínez? (Fuente: Provecho) #VideosEC #PROV
¿Qué se sirve en el restaurante Central de Virgilio Martínez? (Fuente: Provecho) #VideosEC #PROV
Diana Gonzales Obando

Nuevamente el restaurante peruano hace celebrar a todo el país. Los chefs y viajaron a la ceremonia de premiación de los en Yucatán, México, donde Central fue nombrado como el Mejor de América Latina. Provecho visitó el local barranquino para cononocer a fondo los detalles de la experiencia Mundo Mater de la mano de su chef Virgilio Martínez.

Nuestro propósito era conocer y mostrar lo que se ve y lo que se siente al vivir la experiencia de estar en uno de los más importantes restaurantes del mundo junto al rankeado chef, un privilegio que podemos disfrutar en Lima. Virgilio nos guió en el viaje por Mundo Mater, una exploración por 14 ecosistemas del Perú, y con él recorrimos las alturas, suelos y paisajes submarinos del país, así como sabores tan familiares como nuevos.

Desde el ingreso comienza la experiencia. Se atraviesa el jardín-huerto de Central, en la Casa Túpac. Este paisaje guarda las flores de diversos colores y especies que a su vez adornarán los platos de los menús, así como, frutos, hierbas, hojas y otras plantas que acompañan el camino hacia el ingreso del restaurante. Nos ubicamos en la barra al lado de la cocina donde Virgilio comenzó la explicación.

Es importante conocer que se trata de un viaje guiado de unas 3 o 4 horas de duración, dependiendo del tiempo que se tome cada comensal en disfrutar los platos. Cada paso lleva una cartilla de papel reciclado que indica la paleta de colores que se verá en cada momento y representa el ecosistema en el que se encuentra, además, tendrá a la mano la descripción de lo que contienen los platos y el nivel de altura sobre (o bajo) el nivel del mar de donde se extraen los principales productos del plato. Las vajillas, cada una muy particular y diferente a las demás, son elaboradas por artistas, lo que incrementa la riqueza visual que de por sí viene en la comida y va en armonía con el ecosistema de cada paso.

Cada paso lleva una cartilla de papel reciclado que indica la paleta de colores que se verá en cada momento
Cada paso lleva una cartilla de papel reciclado que indica la paleta de colores que se verá en cada momento
/ Anthony Niño de Guzmán

“El menú Mundo Mater empieza en el mar. Tenemos almejas, navajas, cangrejo, tinta de calamar, cuerpo de calamar, son preparaciones que en un paso –o momento– ponemos tres elaboraciones. El cangrejo está batido con la parte de la carne, con el jugo de los huesos y el jugo de la cabeza. Las navajas las pasamos por espirulina”, lo que le da un color azul intenso.

El plato del centro utiliza un tubérculo aéreo de la selva conocido como papa voladora y yogurt y miel de yacón.
El plato del centro utiliza un tubérculo aéreo de la selva conocido como papa voladora y yogurt y miel de yacón.
/ Anthony Niño de Guzmán

El segundo paso viaja hacia el río con un tartar de camarón crudo y el zapallo loche relleno de camarón y piel de zapallo. El tercero nos traslada directo a la selva peruana con las texturas de la papa voladora (tubérculo aéreo) y el disfrute visual de los matices del yogurt de yacón y su jugo. “Hacemos dos masas y la idea es que puedas mojarlas acá”, dice Virgilio señalando las texturas elaboradas con la papa voladora y el yogurt. Y el cuarto es una muestra de la diversidad de maíces del Valle sagrado, pigmentos y texturas. Este paso lleva elementos como kiwicha, hojas de camote y crocantes de maíz.

Tiempo para disfrutar

Hasta este momento hemos recorrido ecosistemas desde los 10 metros bajo el nivel del mar hasta los 1350 m s. n. m., según indica el menú Mundo Mater. “También hacemos algo interesante que es mostrar el producto para que la gente tenga un referente. Pongo el yacón para que puedas ver de dónde viene el jugo y así puedas conocerlo”, indica Virgilio. Se muestra, además, durante todo el recorrido el cacao, la panza de un paiche curado con aceite de achiote, papas voladoras, cabezas secas de pescado pacú, maíces, entre otros elementos para mejorar el conocimiento visual del recorrido.

“Estamos a un 20% del menú”, afirma el chef como para tener una idea de la amplitud de los pasos y la cantidad de platos que viene en cada uno. Se recomienda tomarse el tiempo para degustar con paciencia: “En cocina siempre estamos pendientes porque es parte de la hospitalidad. Hay que saber realmente cómo viene la gente, a qué viene y si realmente está apurada o no. La mayoría viene a tomarse un buen rato”, pues, además, la reserva implica varias horas de la tarde.

Mar, Amazonía, suelo y altura

Los próximos platos salados hasta antes de los postres configurarán ecosistemas situados desde los 5 metros bajo el mar hasta los 3750 m s. n. m. Es como un recorrido circular en el que siempre se vuelve a pasar por los frutos del mar, los productos de la Amazonía y de las alturas de nuestra sierra.

El siguiente paso trabajará con la textura del paiche. La piel de este enorme pez de río amazónico se utiliza para preparar un cuero sobre el que se sirve la panza del paiche en su respectivo recipiente. Va con crocantes de mishquina, tucupí y cecina. Sigue un plato a base de caldo de navaja con mero, picante y decorado con flores del jardín de la Casa Túpac y alcaparra. Este plato es más dinámico porque se sirve en una esfera de cerámica que debes destapar para encontrar el platillos sorpresa.

Todo el menú Mundo Mater demora alrededor de 3 o 4 horas.
Todo el menú Mundo Mater demora alrededor de 3 o 4 horas.
/ Anthony Niño de Guzmán

El séptimo paso se elabora de la siguiente manera: “Este es un plato que hemos sacado de los camotes que tenemos en el jardín de la entrada. Lo que estamos haciendo es un crocante de hojas de camote y el camote hecho piel. Usamos dos camotes uno naranja y otro púrpura. Por debajo vas a encontrar las conchas que están crudas, es un plato frío”, describe Martínez.

El octavo paso nos sumergimos bajo el mar para degustar un plato de pulpo caliente con dos cocciones. Va con una crema de algas, un crocante de las mismas algas, lechuga de mar y codium (alga): “Hacemos como un juego de texturas y capas de sabores. Vas masticando y te vas encontrando con algo diferente; por ejemplo, acá vas a ver las algas, las vas a probar y oler; pero, luego, te vas a encontrar con una crema de algas y por debajo con el pulpo”, explica Virgilio reforzando la idea de mostrar un menú lúdico y experimental a través de colores, texturas, diseños y sabores inesperados que van en una inimaginable armonía.

Este paso es una sorpresa que lleva en su interior pulpo caliente.
Este paso es una sorpresa que lleva en su interior pulpo caliente.
/ Anthony Niño de Guzmán

Subimos a los aires fríos del ecosistema más alto de este viaje. Un paso relacionado con el restaurante Mil, en Cusco: “Ahora, trabajamos las papas y las cocinamos en chaco (arcilla medicinal comestible)”. Además, esta papita que se come con la mano se sirve con carne curada de res y un puré batido, para morada seca, una emulsión de hierbas, muña y cushuro. Explica Virgilio que los elementos de este plato está muy vinculado a la sierra peruana, no solo por la papa, sino por el aceite verde de muña “para potenciar los sabores de la hierba, de sierra”. Va con unas cuerdas de yema de huevo que cubren la vasija donde se sirve este plato. “Como que no sabes con qué te encuentras”.

Central.
Central.
/ ANTHONY NINO

El décimo paso incluye un pez de agua dulce y de nuestra selva: el pacú. “Hacemos una ensalada con el pacú, le ponemos una salsa de leche de coco, ají charapita y sandía. Macambo por encima, granadilla, cocona y tomate de árbol o sachatomate”, indica Virgilio quien, además, usa las cabezas secas de los pacú para acompañar este paso. ”Si ves el plato no te darás cuenta que hay un pez, mejor te contamos cómo es. Hay muchos productos que son muy conocidos para ciertas personas y otros que no lo son para nada. Hay gente que probablemente no ha visto el 80% de los productos y gente que el 90% los ha visto desde chicos, todo depende de dónde vienes, cuánto sabes del Perú o dónde has vivido”.

“Hacemos una ensalada con el pacú, le ponemos una salsa de leche de coco, ají charapita y sandía. Macambo por encima, granadilla, cocona y tomate de árbol o sachatomate”, indica Virgilio Martínez sobre este décimo paso.
“Hacemos una ensalada con el pacú, le ponemos una salsa de leche de coco, ají charapita y sandía. Macambo por encima, granadilla, cocona y tomate de árbol o sachatomate”, indica Virgilio Martínez sobre este décimo paso.
/ Anthony Niño de Guzmán

El último de los pasos salados lleva panza del cerdo laqueada con ají panca, los mismos jugos del cerdo, una crema de olluco y también ahumado. Va con callampa y aceite de hierbas.

Los tres últimos pasos son dulce. Se trata de postres a base de chirimoya remojada en cabuya (agave endémico de Perú). “Hemos sacado el dulce y hacemos un granizado con las hojas de la cabuya, y seguimos con una gelatina del kjolle”, árbol de temperaturas extremas del que nace una bella flor anaranjada y presta el nombre al restaurante de Pía León. El siguiente paso utiliza el jugo verde que sale del corazón de la cabuya para preparar un granizado, cubre con la gelatina de la flor de kjolle y, a su vez, las cubre con flores de oxalis.

Los postres se sirven en tres pasos.
Los postres se sirven en tres pasos.
/ Anthony Niño de Guzmán

Finalmente, se cierra este ciclo con la muestra de todas las posibilidades que puede ofrecer el cacao chuncho a 1800 m s. n. m. Se exhibe el mucílago, semillas, cáscara y todas las partes del cacao.

El último paso es una muestra de todas las posibilidades del cacao.
El último paso es una muestra de todas las posibilidades del cacao.
/ Anthony Niño de Guzmán

Esta es solo una de las experiencias preparadas por Central, un lujoso viaje por los ecosistemas peruanos, técnicas, colores y, por supuesto, sabores que debemos probar al menos una vez en la vida.

Más información

La experiencia Mundo Mater cuesta 1064 soles por persona. Los maridajes son opcionales y los recomendados para acompañar Mundo Mater son: terroir vinos del mundo (488 soles); con fermentos, destilados y vinos de Sudamérica (518 soles); y, sin alcohol (278 soles).


La ruta de Mundo Mater.
La ruta de Mundo Mater.
  • Además de la experiencia Mundo Mater, Central ofrece Territorio en Desnivel, Menú Creatividad del Día y Menú Creatividad Mundo.
  • La solicitud de cada experiencia elegida se aplica a toda la mesa. No cuentan con sillas para niños.
  • Ubicación: Av. Pedro de Osma 301, Barranco. En este mismo recinto se ubica Kjolle, de Pía León, en el segundo piso.
  • Horarios de ingreso: de lunes a sábado de 12:45 a 13:45 y 19 a 20:30
  • Reservas solo hasta diciembre (quedan algunos cupos):
  • Instagram:


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